26 jun 2009

SEMINCITV: BALANCE

El festival es interesante y como dice su director, Javier Angulo, "apunta maneras". En general quitando los telefilmes producidos por la HBO norteamericana, donde hemos visto cosas de lo más curiosas realizadas por Mike Nichols o Sidney Lumet, por ejemplo, en general solemos verlo como un producto menor o simplemente un pariente pobre del cine realizado para salas cinematográficas. Esta idea es equivocada y un filme como "Fuera de control", producción alemana, demuestra que el formato es serio, creativo y que puede ofrecer resultados tan convincentes como cualquier peli pensada para la gran pantalla. Otra cosa es lo que se está haciendo en España. Se nota que hay una industria en ciernes, que se alcanza un nivel técnico aceptable, pero todos parecen conformarse con una especie de nivel estádar muy convencional. Todo está bien filmado, fotografiado, sonorizado, interpretado, pero falto de vida. Son películas poco atrevidas, como realizadas con miedo a que el espectador pueda sentirse confuso o turbado. Conseguir entretenimiento no está emparentado con lo vulgar y mediocre. Los productores de telefilmes deben arriesgarse un poco más y ser capaces de recoger proyectos que se puedan realizar con creatividad y valentia. El propio Angulo ha reconocido que la cosecha ha sido floja, y es verdad, no es aceptable ver desastres irrisorios como "El enigma Giacomo" e incluso películas de presupuesto generoso como "Flor de Mayo", que aún estando bien ejecutadas y resultando interesantes son demasiado rancias.

El ciclo de Chicho ha estado muy bien y nos ha permitido recuperar trabajos formidables como "Historias de la frivolidad" o "El televisor". Chicho queda en el audiovisual español como uno de los grandes, un visionario al que se le ocurrió que la gente quería emociones fuertes, enfermizas, desagradables y que todo eso no estaba reñido con un buen texto, con buenos diálogos recitados por grandes actores. Chicho era un embaucador, un manipulador, pero jamás trató al espectador como si este fuera tonto. Supo sacar el mejor partido de lo que las infraestructuras de la televisión pública podían ofrecer para generar la mejor de las fantasías. El homenaje que se le dedicó fue muy bonito y la rueda de prensa en la que participaron Jaume Balagueró, Koldo Serra, Juan A. Bayona y Paco Plaza no fue especialmente brillante excepto las intervenciones de Manuel Galiana, amigo de Chicho y actor en algunas de sus "Historias para no dormir". Empieza a ser un poco cansino que ser guionista y director de cine de género te convierta automaticamente en un tipo cuyas intervenciones tengan que ser siempre chistosas e ingeniosas... pues no lo son tanto... Por cierto, pudimos ver la última película de Chicho: "La culpa", que no estuvo nada mal. Un ejercicio de suspense con trampa final, bien interpretado y correctamente filmado.

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