Una telemovie policiaca, en donde el humor cobra protagonismo. La trama con tintes de El Código Da Vinci está planteada con mucho morro y caradura, consiguiendo un resultado de lo más entretenido en una película ligera y liviana como una pluma. Basada en un texto de Andreu Martín, nos encontramos a una joven policía perteneciente a los mozos de escuadra, que empieza sus prácticas “apatrullando” la ciudad, una joya milenaria llamada el “Ojo de Diós”, con supuestos poderes mágicos, alemanes nazis e illuminatis que quieren hacerse con la esmeralda, detectives de la policia y unos ladrones a los que se encarga la misión de robar la joya. Nada se puede tomar en serio, ni se pretende, ya que el tono paródico impregna a todo el relato. Desde la muy hábil secuencia de apertura en la que vemos a la joven cadete, la tal Wndy (Leticia Dolera) de policía pasando torpemente todo tipo de pruebas. Es suficiente para conocer al personaje y que este le resulte simpático al televidente. Después todo lo que ocurre es de lo más jocoso y las situaciones inverosímiles se suceden una tras otra.
Hay que reconocer que la puesta en escena es digna y que los actores, especialmente los más jóvenes, sacan adelante sus papeles con alegría contagiosa. Las carencias presupuestarias son evidentes, por ejemplo... en cerca de cuarenta minutos de película no hay más que un par de escenarios: el interior de la casa donde se comete el robo de la esmeralda y el exterior de la casa, bueno y unos jardines en forma de laberinto. Para que no se note demasiado, rapidamente la trama divide a los personajes en acciones paralelas, lo que posibilita poder cambiar de una acción a otra cada poco tiempo. Una peli resultona a la par de una intranscendencia que asusta.
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