Mann al igual que Dassin en "Rififi" se siente especialmente fascinado por la figura del profesional que pone toda la carne en el asador para hacer lo mejor posible su trabajo. En este sentido se nos muestra unos atracos ejemplarmente organizados y ejecutados por la banda de Dillinger, jactándose este de llevarlos a cabo en menos de dos minutos. Mann y sus guionistas prolongan esta visión al equipo contrario, comandado por el agente Purvis en la incipiente organización federal que daría lugar al FBI. Purvis es un hombre del que no vamos a conocer ni un solo dato sobre su vida personal. Dedicado en cuerpo y alma al objetivo de conseguir la detención de Dillinger, es también un hombre responsable y determinado en sus acciones. Es curioso y Mann lo pone increiblemente de relieve como ya hiciera en la extraordinaria "Heat", que unos hombres de gran habilidad e inteligencia pusieran tanto esfuerzo y talento en elaborar y ejecutar un robo y que no dedicarán ese mismo esfuerzo para conseguir otro tipo de vida. De hecho en la película se logra durante su metraje una singular y densa sensación de precariedad existencial. Nadie parace haber planificado un futuro. Nadie tiene un plan b. Atracan, beben, salen con mujeres... Esa es su vida. Y llegará a su fin de una manera violenta y abrupta.
El film es muy espectacular y tiene mucha acción. Las secuencias de robos y tiroteos son magníficas. La secuencia de apertura con la fuga de los miembros de la banda de Dillinger de la prisión es sencillamente tremenda, la planificación y montaje son de poner los pelos de punta. Personalmente me parece fantástico el uso que está haciendo del vídeo digital, llevando a este formato a niveles de experimentación francamente muy atractivos. A este respecto la fotografía de Dante Spinotti es buenísima consiguiendo unas imágenes frias, grisaceas y de tonos densos que ayudan plenamente a conseguir esa atmósfera pesada que se va cerniendo sobre los personajes.
Es una pena que no haya sido el éxito que se esperaba de ella porque podría haber sido interesante haber asistido a una pequeña recuperación de ese esplendoroso cine de gansters que atraían la atención del público en los años 30 y 40.
Las entradas se pueden comprar desde las 19:30 h en la taquilla de San Benito. Precio de 2,5 €.
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